Un día para el Jazz

Hace unos meses, en una conferencia de la UNESCO, se decidió proclamar el 30 de abril como el DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ. Así que en un día como hoy y en un año como este 2012, hemos celebrado su primera edición.

Con este motivo, Irina Bokova, directora general de la organización, declaraba:

A todo lo largo de su historia el jazz ha sido una fuerza de transformación social positiva y sigue siéndolo hoy día. Por esta razón, la UNESCO proclamó el Día Internacional del Jazz. Esta música, cuyas raíces se remontan a la esclavitud, constituye una expresión apasionada contra todas las formas de opresión. Habla un lenguaje de la libertad que es comprensible por todas las culturas.

Yo tengo la sensación de que aquí en España ha pasado un poco desapercibido, pero el viernes pasado, en la sede de la UNESCO en París sí lo celebraron por todo lo alto. Mirad:

Pues eso, ¡feliz día del jazz a todos! Y que sigamos celebrándolo año tras año…

11 de marzo

Hoy es once de marzo y como todos los once de marzos desde hace siete años, se respira cierta tristeza en Madrid. Mientras ayer muchos madrileños disfrutaron de su aperitivo o su comida al sol en alguna de las terrazas de la ciudad, hoy el tiempo no parece querer darnos esa alegría. Y para colmo nos hemos despertado con la terrible noticia del terremoto que ha sufrido Japón: el peor en los últimos 140 años (un 8,9 en la escala Richter).

Sin ánimo de dejar en segundo plano tales catástrofes que señalan esta fecha como una de las más trágicas de la Historia, yo me quiero aferrar a las noticias positivas del día y, de ese modo, hablaros de uno de los músicos más grandes con los que cuenta la actualidad. Se trata de Bobby McFerrin, que casualmente hoy celebra su sexagésimo primer cumpleaños.

Estoy convencida de que la mayoría de vosotros sabréis quién es sin necesidad de presentación, otros no caéis aún, pero lo conocéis seguro. Y es que podríamos decir que hay Bobby McFerrin para todos los gustos. Motivado por su padre, el cantante de ópera Robert McFerrin, Bobby empezó estudiando piano en California. Pero su asombrosamente amplio registro vocal (¡cercano a las 4 octavas!) lo llevó a centrarse en la carrera como cantante de jazz, debutando en bares y cabarets de Nueva York en 1977. Gracias al cómico estadounidense Bill Cosby, que lo invitó a su Show en los años ochenta, Bobby McFerrin saltó a la fama y en 1988 batió todos los records con su tema más conocido: Don’t Worry, Be Happy.

¿Veis como sí lo conocíais? Pero lo que quizá no sabíais es que en toda la canción no habéis escuchado más que la voz de Bobby McFerrin. Todo, desde la melodía hasta los silbidos, pasando por la base rítmica, lo produce él. Y es que es precisamente esa increíble técnica la que lo hace singular. Algo difícil de explicar, pero que apreciaréis con el siguiente vídeo.

¿Impresionados? Pues aún hay más, porque este gran músico no sólo se ha movido por el mundo del jazz. También domina la música clásica, como comprobaréis al escucharlo cantar y dirigir este Aria de la Suite para orquesta nº 3, BWV 1068 de J. S. Bach.

Por cierto, que recuerdo con cariño aquella maratón que tuvo lugar el verano del año 2000 en varias ciudades de Alemania con motivo del 250º aniversario de la muerte de Bach. Creo que fue entonces cuando me enamoré de McFerrin… Y probablemente lo que más me fascinó de él fue su simpatía y su capacidad de comunicar con el público e, incluso, involucrarlo de manera directa.

Atentos a lo que sigue:

Me dejo muchos vídeos geniales en el tintero, pero poneros más de cuatro ya me parecía un exceso. Así que, como os he dicho otras veces, os animo a que indaguéis un rato por vuestra cuenta, que hay mucho material interesante en Internet. ¿Unas pequeñas pautas?: no os perdáis los dúos de McFerrin con Yo-Yo Ma o con Jacques Loussier.