Ni mirra, ni incienso, ni oro. Paolo Conte.

Hoy hace 80 años, sus Majestades los Reyes Magos de Oriente pasaron por la ciudad piamontesa de Asti a dejar como presente a quien sería uno de los cantautores italianos más reconocidos en el mundo. Se trataba de Paolo Conte, un amante del jazz conocido sobre todo por su canción Azzurro.

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Paolo Conte recibió formación musical de niño y, aunque alcanzó la fama a partir de los años sesenta, aún hoy sus canciones siguen sonando actuales y no es extraño encontrar adolescentes italianos completamente enamorados de su música.

Yo os dejo la que es mi canción favorita de entre todas las de Conte, que me trae recuerdos de mis veranos en Italia, cuando apenas era una niña: Via con me.

¡Auguri, maestro!

El Doodle de Clara Rockmore

Ha tenido que ser Emilia, amiga de la escuela, quien nos avisara hace unas horas de que el doodle de hoy nos iba a encantar. Pero como los miércoles en Musikum se trabaja de 10 a 21:30, la verdad es que hasta hace un momento no hemos podido comprobar cuánta razón tenía Emilia.

Con motivo del 105ª aniversario del nacimiento de Clara Rockmore, virtuosa del theremín, Google ha vuelto a crear un divertido doodle interactivo en el que pone a prueba nuestro oído y memoria.

¡Os animo a que lo probéis!

Doodle Clara Rockmore

De Clara y del asombroso instrumento que tocaba, no os puedo hablar hoy, porque como me ponga a escribir el artículo, no os voy a dejar tiempo para que juguéis con el doodle. Así que venga, ¡a disfrutarlo!

Muere Nikolaus Harnoncourt

Esta mañana recibíamos la triste noticia del fallecimiento, esta pasada noche, del gran maestro Nikolaus Harnoncourt.

N.H.2

El director austriaco (aunque nacido en Berlín), anunció su retirada de la vida profesional el pasado mes de diciembre, un día antes de cumplir 86 años.

Mis fuerzas físicas me obligan a cancelar todos mis planes futuros. Explicó Harnoncourt el 5 de diciembre de 2015.

Por si lo no conocíais, os dejo una breve biografía y algún documento gráfico. Y os recomiendo encarecidamente que os acerquéis a su mundo, pues es sin duda uno de los músicos más influyentes de los últimos tiempos.

Los hermanos Harnoncourt

Nikolaus (derecha) con su hermano René (en el medio, tocando el violín) y Philipp, invierno 1933/34

Nacido en 1929 en el seno de una familia aristocrática estrechamente ligada a la música —aunque ninguno se había dedicado profesionalmente a ella, todos tocaban algún instrumento, principalmente el piano—, pasó su infancia en Graz, siendo esta una etapa que el músico describía como feliz y sin complicaciones. Durante esa época, el niño Niki recibió sus primeras clases de música a través del piano, instrumento que confesaba haber odiado (probablemnte por llevar la contraria a la familia), sin llegar a tocar ni practicar demasiado. De modo que se le dio como alternativa el violonchelo, que pareció ser mejor recibido.

Una de las primeras anécdotas que marcaron la vida y carrera musical de Harnoncoaurt fue su primer contacto con  la ópera “Porgy and Bess” de Gershwin. Quizá fuera precisamente ésta la que influyó más directamente sobre nuestro maestro, de hecho. Probablemente, de no conocer esta historia de la familia Harnoncourt, cualquiera diría que debió ser alguna pieza de Bach, Händel, Monteverdi…, pero no: la pieza que más impresionó a Nikolaus Harnoncourt fue una opera compuesta en el siglo XX. Todo partió de su tío René, director del New York Museum of Modern Art y amigo del compositor americano, quien envió a su familia uno de los primeros ejemplares impresos de la ópera. Al recibirla, siendo Harnoncourt aún muy pequeño, su padre la interpretó al piano y el niño quedó impresionado. Cuan grande sería el impacto, que años más tarde se convertiría en una de sus obras favoritas.

Todo esto ocurría en la década de los treinta. Pero, como ocurre con tantas biografías de los nacidos en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial, su vida y su carrera estuvieron marcadas por la historia reciente de nuestro continente. En 1938, las tropas de Hitler invadieron Austria y dio comienzo un periodo de terror que ponía fin a la infancia idílica y feliz de sus primeros años de vida. En 1944, la familia Harnoncourt huyó del nazismo instalándose en la zona montañosa (y de belleza inigualable, por cierto) de Salzkammergut, donde recibió clases de violonchelo de Paul Grümmer y comenzó a sentir deseos de dedicarse profesionalmente a la música. En concreto, se despertó en él un especial interés en la música para teatro de títeres (o marionettentheater), una corriente artística muy arraigada en Austria.

En 1948, ya más decidido por la interpretación musical que por el teatro de marionetas, se trasladó a Viena, donde estudió violonchelo con Emanuel Brabec, solista de la Orquesta Filarmónica de Viena. A principios de los años cincuenta, siendo aún estudiante de violonchelo en la capital austriaca, comenzó a descubrir su pasión por la música antigua, llegando a fundar un cuarteto de viola da gamba con, entre otras, quien sería su esposa, Alice Hoffelner.

Su interés por la interpretación historicista siguió incrementándose año tras año y es en ese campo en el que el gran Nikolaus Harnoncourt ha dejado una huella indiscutible. Una huella que se extendió a todo el mundo, pero cuya máxima representación se encuentra en el Concentus Musicus Wien, grupo que fundó en 1953 y cuyo espíritu de estudio exhaustivo puede sintetizarse en el siguiente dato: el conjunto no aceptó interpretar en público hasta pasados cuatro años de ensayos. Ahí es nada…

Entre los años 1952 y 1969 fue miembro de la Orquesta Sinfónica de Viena, que hasta el año 1960 dirigía Karajan. En 1972 pasó del cello a la batuta, que no soltó hasta hace apenas unos meses.

Una de las facetas que más me gustaban de Harnoncourt fue su defensa de la presencia de la música en la educación de todo individuo.

¿Habría llegado Einstein a la teoría de la relatividad, de no haber tocado el violín? Yo estoy seguro de que no.

Nikolaus Harnoncourt.

Os dejo una pequeña entrevista que concedió hace unos cinco o seis años en la que expone su postura al respecto. Y después, por supuesto, una interpretación del gran maestro frente al Arnold Schoenberg Choir y el Concentus Musicus Wien. Espectacular Magnificat de Bach.

Para terminar, por si tenéis tiempo (y a pesar de que imagino que la mayoría de vosotros no entenderéis el alemán), os dejo un documental en el que el propio Harnoncourt habla de su vida y su música.

Cincuenta años de Mary Poppins

Es innegable que pocas películas dejan tanta huella en niños, adolescentes y adultos como Mary Poppins. Y parece mentira, pero de su estreno se cumplen ya cincuenta años. ¡Cincuenta años! Eso es algo que merece ser celebrado, ¿no creéis? Y nada mejor que un concierto para hacerlo. Nosotros en Musikum hemos preparado uno con la mayoría de las piezas de su banda sonora y alguna sorpresa.

Cartel Concierto homenaje Mary Poppins  - Escuela MusikumLa fecha elegida ha sido hoy, 2 de diciembre, porque fue cuando llegó a las pantallas de nuestro país. Aunque eso no ocurrió hace cincuenta años, sino cuarenta y nueve. Y es que eran otros tiempos, tiempos en que desde la publicación o estreno de algo en Estados Unidos hasta su llegada a España, podían pasar años. Pero bueno, lo que cuenta es que estas increíbles escenas y canciones tienen ya medio siglo y con ellas hemos aprendido a poner un poco de azúcar en las píldoras de nuestras vidas, ayudando a que pasen mejor.

Entonces: ¿estáis listos para pasar un rato estupendo con nosotros? Pues tenéis una cita esta tarde a las ocho y media en la escuela. Acceso libre… ¡hasta completar aforo!

90 años divinos

Hoy se cumplen 90 años del nacimiento de la grandísima e inimitable María Callas, la soprano de origen griego nacida en Nueva York el 2 de diciembre del año 1923.

¿Quién no ha escuchado hablar de la figura de “la Callas”, siempre envuelta en un cierto misticismo? Y es que María Callas es verdaderamente un mito. Poseía una voz espectacular, que trabajó día y noche desde una edad muy temprana, pero no era solo su voz lo que la convirtió en la soprano más aclamada —y por desgracia también la más criticada— de las primeras filas de los teatros. Su entrada en escena hacía enternecer al más insensible y escéptico de los públicos, pues su capacidad interpretativa era absolutamente magistral. Ella era mucho más actriz que sus colegas del mundo de la ópera.

Maria_CallasSu tesitura era más amplia de lo normal en una soprano, su expresividad más marcada, su variedad de colores más particular, su técnica más depurada, su conocimiento musical más exhaustivo… En fin, qué se puede decir, Callas era Divina.

Pero no todo fueron glorias para nuestra homenajeada. Tenía un fuerte temperamento, era perfeccionista y exigente. En más de una ocasión, protagonizó escándalos dentro y fuera del ámbito profesional. Se rodeó de grandes figuras, llegando a casarse con Giovanni Meneghini, un acaudalado empresario italiano que se convirtió en su agente, siendo el principal responsable del creciente éxito y caché de su mujer. Pero el hecho que más revuelo causó, llevándola a las portadas de la prensa internacional, fue su relación con Aristóteles Onassis, el magnate griego por quien María dejó a su marido.

Coincidió además esa época con una mala racha profesional de Callas, así que es fácil imaginar que pronto la crítica unió rápidamente dichos cabos. Y llegó la decadencia de la gran artista. Su vida privada la golpeó con fuerza, su voz ya no era la misma y su público se lo recordaba constantemente. Así que cayó en depresión, de la que intentaba salir a base de somníferos y barbitúricos hasta que a principios de los 70 realizó una tentativa de suicidio. Murió en el 77, no se sabe si por un fallo cardiaco o por sobredosis.

Hoy Google rinde homenaje a María Callas con este doodle:

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Y nosotros compartimos el siguiente vídeo, donde aprenderéis algo más de la voz por excelencia:

Emil Gilels

Hace una semana, la madre de una alumna me llamaba la atención sobre el poco tiempo libre que debo tener.

          — ¿Por qué lo dices? — le pregunté.

          — Tienes el blog abandonado.

Cuánta razón tiene Mª Carmen. Y eso no puede ser. Así que vamos a ver si le devolvemos la vida a esta bitácora poco a poco.

Comenzaré con un brevísimo homenaje a Emil Gilels, grandísimo pianista ruso que murió tal día como hoy, en 1985, poco antes de cumplir 69 años. Repito: pianista ruso nacido en 1916. Con esto ya podemos imaginar la mitad de las dificultades que tuvo que superar.

Emil_GilelsGilels fue uno de los primeros músicos a los que le fue permitido salir de la Unión Soviética para dar sus recitales. Fue de esos que resistió dentro, a diferencia de muchos otros músicos y artistas en general que se vieron obligados a emigrar, la mayoría a Estados Unidos. Para muchos, eso solo podía significar dos cosas: que compartías las ideas del régimen, o que eras un cobarde. Sin embargo, mucho me temo que quienes no hemos vivido en esas circunstancias, no somos capaces de imaginar cómo debieron sobrevivir todos esos artistas que se quedaron.

De Gilels se solía decir precisamente que era fiel al régimen soviético, sin embargo, cuentan también que Uri Segal, el director de orquesta israelí, relató años después cómo en una ocasión en que ambos coincidieron en un concierto en Suecia, fue testigo del acoso que Gilels sufría. Según un artículo que Norman Lebrecht publicó en 2010, fue así como Segal lo contó:

Aquella noche, Gilels y yo teníamos que encontrarnos a cierta hora en la recepción del hotel para luego ir juntos al auditorio donde tendría lugar el concierto. Llegué a tiempo a nuestra cita, pero Gilels no estaba allí. Esperé y esperé e incluso intenté llamar a su habitación, pero el teléfono comunicaba constantemente.

Por fin bajó. Apareció pálido y tembloroso, y en ese estado dijo: “Me están matando. Mira mis manos, estoy temblando. ¿Cómo quieren que dé ahora un concierto?”. Era el KGB quien estaba extorsionándolo. Fue espantoso.

Lo extraño es que llegaran a permitirle colaborar con un director israelí.

Os dejo el concierto que interpretaron esa misma noche Uri Segal, Emil Gilels y la Helsingborg Symphony: el Concierto para piano y orquesta n.º 1 de Tchaikovsky. Pero como me ha sido imposible encontrar esa versión, comparto la de la Orquesta de la RTF bajo la dirección de André Cluytens. Y Gilels al piano, por supuesto.

100 años de Consagración

En esta extraña primavera que estamos teniendo este 2013, resulta que se cumplen 100 años del estreno de una de las más grandes obras del siglo pasado: La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky. Fue exactamente el 29 de mayo de 1913 y por este motivo, ayer las redes sociales se llenaron de vídeos e imágenes interesantísimas conmemorando el citado centenario.

Algunos os preguntaréis por qué tanto revuelo. No festejamos el estreno de cada una de las sinfonías de Haydn, ni siquiera de las de Beethoven (que son muchas menos que las de Haydn…). Solemos darle importancia a los cumpleaños de los compositores, o los aniversarios de sus muertes. Pero es que el estreno de la Consagración no fue un estreno cualquiera, como tampoco es una obra cualquiera. Aquel 29 de mayo de 1913, París se preparó por todo lo alto para recibir la nueva obra de Stravinsky. El teatro de los Campos Elíseos estaba abarrotado y a la cita habían acudido personajes de la talla de Picasso, Coco Chanel o Camille Saint-Saëns. La mayoría de los asistentes esperaba escuchar un ballet clásico y conservador. Sin embargo, Stravinsky les presentó la obra que dequebrajó la estética del momento, dividiendo ya casi para siempre al público entre defensores y detractores de lo moderno,  y con la cual, según muchos historiadores y musicólogos, comienza realmente el vanguardismo del Siglo XX.

Así que la polémica estaba servida.

Desde los primeros compases, los más conservadores se esmeraron en hacer notar su descontento con  gritos y siseos. Hubo incluso —Saint-Saëns entre ellos— abandonó la sala antes de que terminara la representación. Otros decidieron aplaudir de manera exagerada para tapar los siseos y demostrar su aprobación. No debió ser facil para los músicos y bailarines continuar de esa manera…

Claro, para los más conservadores, la música era un insulto, pero es que la coreografía de Vaslav Nijinsky, no ayudó mucho a mantener la calma en la sala…

images-1Tras el estreno, la mala prensa le dedicó palabras como:

Igor Stravinsky escandaliza a París: los fuertes e inusuales sonidos de su composición “La consagración de la primavera” disgustan al público que asiste, el 29 de mayo, al estreno de la obra en el Teatro de los Campos Elíseos.

Pero quienes supieron ver la genialidad que escondía la obra, dijeron de ella:

Es una satisfacción ver hasta dónde ha ampliado usted los límites de lo permitido en el ámbito de la tonalidad.

Claude Debussy a Igor Stravinsky

Hoy en día, la escucha de la Consagración sigue siendo difícil para muchos oyentes, pero por suerte ya nadie pone en duda que se trata de una obra fascinante.

75 años sin Ravel

El pobre Ravel, que murió un 28 de diciembre de 1937, a los 63 años de edad, pasó la última década de su vida desarrollando un tipo de afasia que fue minando paulatinamente su capacidad creativa para expresarse musicalmente (algo conocido como amusia), ya fuera de manera escrita, como de manera práctica. Sin embargo, sí podía interpretar piezas que ya conocía. Misterios de la neurología, sin duda…

Maurice Ravel. Retrato de Ouvre.Su última aparición en público fue cuatro años antes de su muerte y para la ocasión interpretó su Concierto para piano  en sol mayor. Ese mismo año, en 1933, terminó su última obra, Don Quijote a Dulcinea. Pero no pudo hacer lo mismo con su ópera Juana de Arco porque, según él mismo dijo, tenía la música en su cabeza, pero no era capaz de “sacarla de allí”.

Su obra más conocida, sin duda, es el Bolero, pero como imagino que todos la conocéis, hoy le rendiremos homenaje escuchando el Concierto para la mano izquierda sola. Muchos también la conoceréis, seguro, pero probablemente otros no. Y estos últimos, tal vez, se estarán preguntando ahora cómo es eso de componer una obra para una sola mano, si generalmente los pianistas usamos dos… Pues esto se debe a que Paul Wittgenstein, pianista austriaco que perdió el brazo derecho en la I Guerra Mundial, lejos de entrar en depresión al final de dicha guerra (cualquiera en su situación lo habría hecho), decidió estudiar la manera de interpretar con una sola mano. Empezó arreglando él mismo el repertorio ya existente, pero poco a poco fue cobrando fama y llegó a recibir obras compuestas expresamente para él por los compositores más grandes del momento (Prokofiev, Hindemith, Britten…). Y la más grande de las obras que Wittgenstein recibió, fue el concierto de Ravel.

Escucharlo, sobrecoge; verlo, impresiona.

Os dejo con el Concierto para la mano izquierda de Ravel, la Orquesta Sinfónica de Euskadi, Mario Venzago (director) y Marta Zabaleta (piano).

 

Volvemos, y lo hacemos con Gene Kelly

Tras meses de parón en que nuestra actividad ha estado centrada, principalmente, en el campamento de verano, es un placer retomar el trabajo bloggero recordando al gran Gene Kelly, que hoy cumpliría 100 años. 

Como sabéis, Gene Kelly —cuyo verdadero nombre, por cierto, era Eugene Joseph Curran— es el actor, cantante y, sobre todo, bailarín cuyo nombre encabeza la Historia del Cine Musical. Su inigualable forma de bailar lo convirtió en un verdadero mito, y eso a pesar de que dicha facultad la desarrolló casi por casualidad. O porque lo consideró una forma eficaz de combatir un complejo de inferioridad que lo atormentaba: todos los chicos de clase eran más altos que él, a quien, por medir un metro setenta, no admitieron en el equipo de béisbol. O igual simplemente es que ese deporte no se le daba bien…

Qué cosas tiene la vida…

Pues bien, Gene Kelly nació en Pittsburgh el 23 de agosto de 1012. A los 26 años, tras numerosos y variados trabajos, se trasladó a Nueva York para triunfar en el teatro. Como tantos otros jóvenes de la época, consiguió hacerse un hueco en Broadway y allí fue descubierto por David Selznick, quien le hizo su primer contrato en Hollywood. Pero fue la Metro Goldwyn Mayer quien le tomó “prestado” para su debut en el cine: fue en 1942 junto a Judy Garland en Por mi chica y por mí. La MGM decidió entonces comprar el contrato de Selznick y, a partir de entonces, Kelly se cruzó en su carrera con los nombres más sonados del momento: Vincente Minelli, Stanley Donen, Barbara Streisand, Mickey Rooney, Rita Hayworth y, por supuesto, Fred Astaire, con quien entabló una estrecha amistad.

Diez años después de su primera película, llegó una de las más grandes del género y por la que todos lo recordamos: Cantando bajo la lluvia. 

¿Sabíais que rodó esta escena en una sola toma y con una fiebre altísima? Pues no es la única curiosidad que acompaña a la película. Cuentan que en las escenas de lluvia, para que ésta fuera captada con facilidad por el espectador, no se usó agua sino una mezcla salina con un ligero toque de leche. Si os fijáis bien, se nota que las gotas son prácticamente blancas.

Y a pesar de que en los créditos aparece como “música original”, siempre se dijo que la canción Make’hem Laugh, también de la película Cantando bajo la lluvia, era un plagio descarado de Be a Clown, de Cole Porter. Pero como Porter no quiso demandarlos, aquí paz y después gloria. Al parecer le gustaban las películas de Gene Kelly y concretamente esta lo tenía enamorado.

A ver qué os parece a vosotros:

 

En 1980 anunció su retirada de los escenarios diciendo:

Un músico tiene su piano, un pintor tiene su pincel y un escritor su pluma. Pero un bailarín sólo tiene su cuerpo. Y el mío pasó su mejor momento.

Falleció el 2 de febrero de 1996 en su casa de Beverly Hills.