Cincuenta años de Mary Poppins

Es innegable que pocas películas dejan tanta huella en niños, adolescentes y adultos como Mary Poppins. Y parece mentira, pero de su estreno se cumplen ya cincuenta años. ¡Cincuenta años! Eso es algo que merece ser celebrado, ¿no creéis? Y nada mejor que un concierto para hacerlo. Nosotros en Musikum hemos preparado uno con la mayoría de las piezas de su banda sonora y alguna sorpresa.

Cartel Concierto homenaje Mary Poppins  - Escuela MusikumLa fecha elegida ha sido hoy, 2 de diciembre, porque fue cuando llegó a las pantallas de nuestro país. Aunque eso no ocurrió hace cincuenta años, sino cuarenta y nueve. Y es que eran otros tiempos, tiempos en que desde la publicación o estreno de algo en Estados Unidos hasta su llegada a España, podían pasar años. Pero bueno, lo que cuenta es que estas increíbles escenas y canciones tienen ya medio siglo y con ellas hemos aprendido a poner un poco de azúcar en las píldoras de nuestras vidas, ayudando a que pasen mejor.

Entonces: ¿estáis listos para pasar un rato estupendo con nosotros? Pues tenéis una cita esta tarde a las ocho y media en la escuela. Acceso libre… ¡hasta completar aforo!

All Hallows’ Eve

Esta tarde, muchos alumnos faltarán a su clase de piano, violín o lenguaje musical para poder asistir a sus fiestas de Halloween. Está bien, no nos ofendemos, sabemos que es una cita importante para ellos…

Hace unos veinte años, sin embargo, eran pocos los que sabían qué era o celebraban Halloween —yo misma conocí la fiesta en los años noventa en Irlanda, durante un intercambio, y pude ver cómo todos los niños se disfrazaban e iban en grupos a pedir caramelos y manzanas por el vecindario (sí, sí, esto no se ve en España, pero tradicionalmente se entregaban manzanas), terminando la noche con una enorme hoguera—, pero en estas dos últimas décadas la tradición se ha extendido hasta convertirse en una de las fechas más esperadas del año por muchos niños. Claro, que la mayoría solo pensará en su disfraz y en cuántas chuches conseguirá esta vez. Ya no se preguntan —si es que alguna vez lo hicieron— de dónde viene la fiesta, por qué se disfrazan de esqueletos y brujas, por qué llevan calabazas con ojos y boca o por qué llaman a las puertas de los vecinos diciendo ¿Truco o trato?. Mucho menos saben dónde y cuándo se originó la tradición ni si tiene o no relación con que al día siguiente no haya cole. También es cierto que con la cantidad de factores que han influído en la citada tradición, no es de extrañar que la gente no se entere.

Lo que sí está claro es que la palabra Halloween viene de all hallows eve, cuya traducción literal es la víspera de todos los santos y que, pronunciado rápido y sin cuidado por algún escocés hace varios siglos, suena más o menos como hoy pronunciamos Halloween. De modo que ya podemos deducir que sí hay un nexo entre la noche en que las calles se visten de negro y naranja y la festividad de Todos los Santos, ese día en que tradicionalmente en nuestro país se llevaban flores a las tumbas de nuestros seres queridos (tradición que sigue viva, por cierto). Por eso mañana no tenéis cole…

Sin embargo, el verdadero origen de todo no tiene nada que ver con la religión cristiana, sino más bien con la cultura celta, por lo que hablamos de una tradición milenaria. En aquella cultura politeista, el año nuevo comenzaba en noviembre. Para recibirlo y tras cerrar el tiempo de la cosecha, el pueblo se preparaba almacenando provisiones y sacrificando al ganado más débil por considerar que no sobreviviría al invierno. Además, como los días se hacían más cortos, los celtas pensaban que en esta noche, los muertos podían cruzarse con los vivos, cosa que no les hacía mucha gracia, como es natural. De ahí las hogueras que aún se encienden en Irlanda esta noche, pues conmemora la manera en que las familias intentaban ahuyentar a los espíritus. Y la vestimenta… pues poco más o menos: cuanto más horribles parecieran los vivos, pensaron, más lejos se irían los muertos.

Por otra parte, pero siempre dentro de la cultura celta, los druidas celebraban el ritual de invocación de Samhain, el dios de los muertos, a quien hacían ofrendas a cambio de las predicciones del nuevo año. Cuentan que estos rituales estaban coronados con nabos huecos, rellenos de carbón que encendían para atraer el poder que les otorgaban los espíritus.

Lo de ir de casa en casa pidiendo dulces, representa la costumbre que tenían las familias de dejar alimentos para los espíritus (¡los buenos, no los malos, que a esos los espantaban con fuego y disfraces terroríficos!), ayudándolos así a encontrar el camino hacia la luz junto al dios Sol en la Tierra del Verano.

La fiesta fue transformándose debido a múltiples factores. Por un lado, la romanización de la mayor parte del territorio celta (aunque en este caso, la tradición del culto a Samhain sobrevivió casi intacta), por otro, la cristianización de la fiesta en el siglo VIII y, ya en los siglos XVIII y XIX, con la migración irlandesa a Estados Unidos, sufrió ciertos cambios nacidos de la necesidad, como las calabazas que sustituyeron a los nabos empleados en Europa y cuyo significado se transformó (ya no se usaban para invocar sino para ahuyentar a los espíritus), o la inclusión de algunas creencias procedentes del centro y sur del continente americano.

Total, que podríamos decir que Halloween es una tradición internacional. Y aunque aquí tenga casi tantos detractores como defensores, lo cierto es que para los más pequeños, ya forma parte de sus vidas, de sus costumbres…

Así que a todos ellos, y a los mayores que hoy saldrán a celebrar al celta Samhain:

¡Feliz Halloween!

Volvemos, y lo hacemos con Gene Kelly

Tras meses de parón en que nuestra actividad ha estado centrada, principalmente, en el campamento de verano, es un placer retomar el trabajo bloggero recordando al gran Gene Kelly, que hoy cumpliría 100 años. 

Como sabéis, Gene Kelly —cuyo verdadero nombre, por cierto, era Eugene Joseph Curran— es el actor, cantante y, sobre todo, bailarín cuyo nombre encabeza la Historia del Cine Musical. Su inigualable forma de bailar lo convirtió en un verdadero mito, y eso a pesar de que dicha facultad la desarrolló casi por casualidad. O porque lo consideró una forma eficaz de combatir un complejo de inferioridad que lo atormentaba: todos los chicos de clase eran más altos que él, a quien, por medir un metro setenta, no admitieron en el equipo de béisbol. O igual simplemente es que ese deporte no se le daba bien…

Qué cosas tiene la vida…

Pues bien, Gene Kelly nació en Pittsburgh el 23 de agosto de 1012. A los 26 años, tras numerosos y variados trabajos, se trasladó a Nueva York para triunfar en el teatro. Como tantos otros jóvenes de la época, consiguió hacerse un hueco en Broadway y allí fue descubierto por David Selznick, quien le hizo su primer contrato en Hollywood. Pero fue la Metro Goldwyn Mayer quien le tomó “prestado” para su debut en el cine: fue en 1942 junto a Judy Garland en Por mi chica y por mí. La MGM decidió entonces comprar el contrato de Selznick y, a partir de entonces, Kelly se cruzó en su carrera con los nombres más sonados del momento: Vincente Minelli, Stanley Donen, Barbara Streisand, Mickey Rooney, Rita Hayworth y, por supuesto, Fred Astaire, con quien entabló una estrecha amistad.

Diez años después de su primera película, llegó una de las más grandes del género y por la que todos lo recordamos: Cantando bajo la lluvia. 

¿Sabíais que rodó esta escena en una sola toma y con una fiebre altísima? Pues no es la única curiosidad que acompaña a la película. Cuentan que en las escenas de lluvia, para que ésta fuera captada con facilidad por el espectador, no se usó agua sino una mezcla salina con un ligero toque de leche. Si os fijáis bien, se nota que las gotas son prácticamente blancas.

Y a pesar de que en los créditos aparece como “música original”, siempre se dijo que la canción Make’hem Laugh, también de la película Cantando bajo la lluvia, era un plagio descarado de Be a Clown, de Cole Porter. Pero como Porter no quiso demandarlos, aquí paz y después gloria. Al parecer le gustaban las películas de Gene Kelly y concretamente esta lo tenía enamorado.

A ver qué os parece a vosotros:

 

En 1980 anunció su retirada de los escenarios diciendo:

Un músico tiene su piano, un pintor tiene su pincel y un escritor su pluma. Pero un bailarín sólo tiene su cuerpo. Y el mío pasó su mejor momento.

Falleció el 2 de febrero de 1996 en su casa de Beverly Hills.

Es tiempo de Liszt

Quizá recordéis que hace aproximadamente un año recomendé un maratón chopiniano que organizaron en los Teatros del Canal con motivo del bicentenario del nacimiento del compositor polaco. Lo llamaron Chopinissimo

Pues bien, este año le toca a Liszt, quien el pasado 22 de octubre hubiera cumplido doscientos años. También os podría remitir ahora a tres entradas antiguas llamadas Un 22 de octubre (I): Franz Liszt, Un 22 de octubre(II): Pau Casals y Un 22 de octubre (III): Nadia Boulanger donde, en la que respectaba a Liszt, tuve que prometer que volvería a él más adelante y con calma, pues no había tiempo para abordar correctamente las tres efemérides musicales más importantes del día. Me prometí a mí misma que lo haría el presente 22 de octubre, coincidiendo con el bicentenario de su nacimiento, pero como habréis podido comprobar… no lo hice. Y tampoco lo haré hoy, ya que lo que verdaderamente me interesa en este momento es sugerir mucho mucho mucho un planazo para este domingo 27 de noviembre: TempoLiszt.

Algunos habréis visto el cartel en la escuela: de nuevo los Teatros del Canal organizan un maratón en torno a un grande. Doce horas ininterrumpidas de variadísima programación que irá desde recitales y conciertos hasta teatro infantil, pasando por danza, cine para todos los públicos, exposiciones, conferencias, menú húngaro… Y repiten la idea de la sala del espontáneo: una sala con un piano para que todo el que lo desee, disfrute de su momento de gloria. Claro, que si el año pasado la cosa no era del todo fácil — la condición para participar en esa actividad era que sólo se podían interpretar obras de Chopin —, ¡imaginaos este año, que  el homenajeado es Liszt! Pero bueno, abierta queda, desde luego.

En fin, que si el año pasado me decidí a hacer una reseña fue porque intuía que podría ser una forma muy interesante de pasar un día de fiesta. Hoy lo digo con conocimiento de causa: de Chopinissimo salí tan contenta que, con que la organización de TempoLiszt sea la mitad de asombrosa que la del año pasado, habrá merecido muchísimo la pena.

¿He dejado claro mi entusiasmo?

Pinchad aquí para conocer el horario y programación detallada. Y ya sabéis, si os animáis… ¡¡nos vemos en TempoLiszt!!

Músicos sin saberlo

Cuántas veces le habré dicho a mis alumnos que todos hacemos música prácticamente desde que nacemos. Pocos me creen, pero es así. Aprendemos a hablar emitiendo ritmos y pequeñas melodías que son las que nos permiten diferenciar a un inglés de un alemán, o a un gallego de un andaluz. A propósito de esta afirmación ya puse el pasado mes de noviembre un vídeo muy ilustrativo en la página de Facebook. Os refresco la memoria:

 

¿Qué os ha parecido?, ¿verdad que es divertido?

Pero no sólo a través del lenguaje mostramos de manera innata nuestra musicalidad. Estamos rodeados de objetos que conforman la banda sonora de nuestro día a día. El fin de semana pasado —por poner un ejemplo—, gracias a la programación de una de las cadenas privadas de televisión, pudimos disfrutar de la última versión de Tarzán, la que realizó Disney en 1999. Lejos de ser mi película de animación preferida, sí tiene una escena fantástica en la que podemos ver a todos los amigos de Tarzán descubriendo las múltiples posibilidades del “equipaje de mano” de Jane y sus acompañantes.

Os dejo que la disfrutéis y deseo que paséis un fin de semana estupendo.

 

Leonard Bernstein (1918 – 1990)

Tras un notable descenso de actividad debido a aquellas merecidas vacaciones que ya anunciamos en artículos anteriores, estos días nos ocupan los preparativos del nuevo curso escolar, que dará comienzo dentro de una semana. Por eso llevo un rato conteniendo las ganas de escribir un artículo bastante largo que me habría llevado un tiempo del que ahora no dispongo. Y es que hoy, 25 de agosto, celebramos el cumpleaños de uno de los más grandes músicos que nos dejó el siglo XX: Leonard Bernstein.

Bernstein es uno de esos personajes que figuran desde hace varios meses en mi “libreta de futuros artículos”, pues hay mucho material que deseo compartir con vosotros. Hoy, como ya he dicho, no es un buen momento, pero de ahí a dejar escapar su cumpleaños… Así que os dejo un vídeo que, además, nos servirá para cargar pilas de cara a ese inminente comienzo de curso: el famoso Mambo de la no menos famosa película West Side Story.

¡Feliz cumpleaños, maestro!