Dickens y la música

Como ya sabréis, hoy se cumplen 200 años del nacimiento del escritor inglés Charles Dickens. Y como no es cuestión de aturdiros ahora con datos que ya se van a encargar los medios de comunicación de recordaros, como que nació en Portsmouth el 7 de febrero de 1812 y murió en Gads Hill Place el 9 de junio de 1870, o que tuvo una infancia terrible que se refleja con claridad en muchos de sus escritos, así como la realidad de la diferencia de clases en el siglo XIX o lo injusto de la justicia, he pensado dar un toque musical al gran bicentenario que hoy celebramos.

Sí, sí, he dicho musical, ¿o es que a nadie le llama la atención la frecuencia de las citas musicales en la obra de Dickens? Claro, a muchos… Y uno de esos que sospechó de tanta alusión a la música fue James T. Lightwood, que en 1912, coincidiendo con el primer centenario de Dickens, publicó un libro llamado Charles Dickens y la música. 

Siguiendo las conclusiones de Lightwood tras su estudio, os diré que lo que queda claro es que a Dickens la música le gustaba, y mucho. De sus intentos de llevarla a la práctica… no sé si hablar o no, pues podría parecer que deshonra su figura. Pero qué demonios, nuestro amigo Charles era un fantástico escritor, uno de los más grandes que ha visto la Historia, un icono de la literatura inglesa, no un virtuoso violinista. De hecho aquello del violín parece que no se le dio muy allá.

No queda claro, pues ya se sabe que la infancia del homenajeado estuvo marcada por la precariedad, el ingreso en prisión de su padre —quien, al uso de las costumbres de la época, se llevó consigo a toda la familia excepto a Charles, a quien, afortunadamente, debieron considerar demasiado joven para vivir en una celda— y su prematura llegada al mundo laboral (a los doce años ya trabajaba en una fábrica textil, pobre), pero por lo visto hubo quien afirmó que en los escasos años en que asistió a la escuela, recibió clases de violín y piano. Y podríamos pensar que ahí tenemos la clave de su evidente interés por la música, pero qué va, las mismas fuentes cuentan que sus profesores lo dieron en seguida por perdido a causa de sus escasísimas aptitudes para tal arte.

Como ocurre a menudo también hoy en día, el Dickens niño se sentía más atraído por otras materias, pero cuando creció y apenas se le empezaba a reconocer como escritor, él mismo se compró un acordeón. Sabemos también que cuando la fama le fue favorable, compró un piano para su casa. Además, las fuentes quizá más fiables nos hablan de su gran voz de tenor y su pasión por la canción popular. Y sabemos, sobre todo, que Dickens era un gran melómano que apreciaba tanto la música de Mozart como la de sus contemporáneos, que se mantuvo siempre al día en cuanto a actualidad musical, asistió a numerosos estrenos y llegó a conocer en persona a Giacomo Meyerbeer, compositor alemán de moda.

Para quien quiera saber un poco más de lo que contó Lightwood en su libro —anécdotas y análisis un poco más exhaustivos de las citas musicales en las novelas de Dickens— y por no repetirme ni plagiar a nadie, dejo este enlace desde el que podréis leerlo completo y gratis.

¡¡ Felices 200, Mr. Dickens !!

Anuncios

Acerca de escuelamusikum

Una nueva escuela en Las Matas (Madrid) que se propone acercar la música a niños y adultos que quieran conocer este arte tanto de forma profesional como amateur.
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Agenda, Efemérides, Literatura y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Dickens y la música

  1. Muy buen post. No hay nada como seguir aprendiendo cosas nuevas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s